La Coctelera

Sensaciones sonoras

Melodías de ayer y de hoy, que pululan entre el pop más rabioso y melódico, el soul más emocionado y salvaje, el jazz más groovy e intimista, la bossa más elegante y la electrónica más placentera.
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Categoría: El siglo XXI

19 Mayo 2009

Hay discos que se adueñan irremediablemente de ti, gracias a su aparente factura liviana, a su frescura inusitada y a su sorprendente poder adictivo. Discos vacíos de pretensiones pero repletos de emociones, que transpiran entusiasmo por los cuatro costados. Discos como este espléndido Soul vacation de Lukas Sherfey, donde el pop, y el soul de trazos finos, conforman una vez más una perfecta y radiante sintonía de bulliciosas sensaciones.

Sensaciones impregnadas de un ligero tono nuevaolero con cierto regusto mod, que me retrotraen a aquellos añejos años 80, donde los fantásticos Truth y los primeros Style Council de nuestro admirado Weller ya hacían discos como éstos, repletos de adictivas melodías pop, e irresistibles estribillos, modelados bajo los parámetros del efectivo y pegajoso sonido Motown. Una conjunción que acompañada de las necesarias dosis de entusiasmo e inspiración, da como resultado pequeñas joyas del calibre de las que se incluyen en este disco.

Canciones que entusiasman e incitan a bailar, como esas rompedoras I won’t be crying, Spend my days, Broken hearts, I will Give my Heart to you, y Soul Vacation, que tan brillantemente abren el disco. Rotundos y elegantes temas de ajustados pero efectivos arreglos, de teclado y viento, con un poderoso tratamiento vocal , llenos de guiños a ese soul clásico que tanto nos gusta a nosotros, y a este músico danés de orgullosa ascendencia mod. Un arranque irresistible que se toma un respiro con esa aceptable balada, algo lánguida, que se titula Will you love me when it rains, pero que inmediatamente recupera el pulso con esos intensos medios tiempos titulados The Loving y Your healing, donde el pop-soul que caracteriza este disco vuelve a brillar con luz propia. Un brillo, que sin duda aumenta su intensidad, y en esto los vientos tienen mucho que decir, con esa pequeña maravilla de pop-soul (de nuevo esta palabreja) que se llama Your love is making me stronger, que podéis oír en el vídeo y que es uno de mis temas favoritos de este disco, que finaliza de una forma algo más pausada con dos bonitos medios tiempos, Was it love y Summer has left too, este último un delicioso lamento de corte acústico.

Lukas Sherfey ya nos había sorprendido con la que fue su anterior banda, los enérgicos y anfetamínicos The Movement, muy en la línea de los Jam, de los que ya hablamos por aquí, pero sin duda ha sido en este disco donde hemos acabado de descubrir a un personaje a seguir, con el talento necesario para hacernos disfrutar hoy en día con un sonido que nunca morirá.

Sin duda, este Soul vacation, del que también habló por aquí nuestro amigo Modgeneration, ha significado una de las sorpresas más gratificantes con las que me he topado en los últimos meses. Un excitante ejercicio de nostalgia sonora, que sigo disfrutando como el primer día, y que me ha devuelto por unos instantes a aquellos gloriosos días de mediados de los 80, tan llenos de música, conciertos, gabardinas, y parkas. Si te ha interesado lo que has leído, no dejes de escuchar los cortes de este disco en su My Space o página web. Seguro que no te defraudará.

¡ Venga, que alguien se decida a traerlo por Madrid !

6 Mayo 2009

The end of the rainbow es una exquisita propuesta de envolvente escapismo sonoro, diseñada alrededor de los trazos más delicados de eso que llaman “easy listening”, “lounge music”, o “chill out”. Un embriagador artefacto musical que desprende una cautivadora fragancia melódica. Un radiante arco iris de sensaciones sonoras, sugerente y persuasivo, cuyos destellos revolotean sinuosamente entre dúctiles y evocadoras melodías.

Sin duda sorprende la bella amalgama de sonidos e influencias sobre la que se ha conformado este disco, que abarcan desde el lado más exótico de easy listening de los 60, a la bossa, el swing, o el cool jazz, y que nos recuerdan seductores ambientes del pasado, generados por maestros como Henry Mancini, Ennio Morricone, o Lalo Schifrin.

Un disco de belleza espectral, un tanto crepuscular, modelada por este peculiar personaje, productor y dj belga, de amplio bagaje en el mundo de la música lounge actual, más relajada y embaucadora, que responde al nombre de Monte la Rue. Un productor, que ya nos sorprendió gratamente con esa elegante recopilación de lounge burbujeante y sofisticado llamada Lounge Deluxe, y que ahora vuelve a embriagarnos con esta excelente colección de ensoñadoras sintonías de envoltura electrónica, que lo mismo te sumergen en una axfisiante y polvorienta atmósfera de un inquietante western, aunque eso sí, llena de sensualidad, como la que desprende In the mood, para a renglón seguido trasladarnos sin previo aviso, a tórridos escenarios de glamour espumoso, como los que sobrevuelan la sinuosa Champagne breaffast, o a esas otras paradísiacas playas de tonos ocres y placeres innombrales que se esconden bajo las melodías de Malibu Marina, Key lime pye, o Butterfly belly, donde la bossa revolotea seductoramente.

Ambientes sugerentes para tiempos difíciles. No lo dudes, si estás aburrido de escuchar siempre las mismas propuestas, este puede ser un buen punto y aparte para adentrarte en otros sonidos. Degústalo en la web de Monte La Rue, y saca tus propias conclusiones. Ya me contarás...Puedes descubrir una interesante reseña de este disco en United Recordings

26 Marzo 2009

Si, lo sé, este es uno de esos discos a los que no puedo ni quiero resistirme. Uno de esos discos que siempre tendrán un hueco en mi discoteca. Un perfecto compendio de ese pop añejo, algo nostálgico y de rancia autenticidad, que tanto nos gusta por aquí. Esa clase de discos donde las guitarras se tornan otoñales, mientras desmenuzan embaucadoras melodías, arropadas por un mínimo de acertados arreglos: unos teclados, algún pellizco de hammond y pequeñas dosis de elegantes cuerdas.

The Kundalini Target es un disco evocador, pausado, y tierno, donde priman los medios tiempos, y en el que Cradock nos muestra con absoluta naturalidad esa felicidad personal y profesional que le rodea, y anima a realizar discos como éste. No hay urgencia, sino intensidad y emoción. Una pequeña joya, que el menor de los Gallagher ha comparado con el imprescindible All Things Must Pass de George Harrison, y que no deja de ser una estupenda colección de canciones pop, con una respetuosa arraigambre “sixty”. El perfecto eslabón que aglutina su intensa carrera al frente de su banda, los excitantes Ocean Colour Scene, con sus memorables colaboraciones, tanto en disco como en directo, junto al siempre imprescindible Paul Weller, y que nos demuestra su tremenda valía como músico, ya que produce, compone, interpreta y toca todos los instrumentos en todos los temas del disco, con la excepción, en cuanto a la composición, de la que es para mi la gran sorpresa de este LP, la versión que Cradock se marca de ese oscuro tema de Gerry Goffin y Barry Mann titulado Something Better, que Marianne Faithfull interpretó en aquel Rock & Roll Circus, que los Stones protagonizaron en el 69. Excepción, a la que hay que sumar, la guitarra de 12 cuerdas que Paul Weller toca en esa ensoñadora y acústica You Paint your picture, un tema que no desentonaría en absoluto en el reciente 22 dreams de Weller.

Sin duda este The Kundalini Target, publicado en Febero de este 2009 por el sello Moseley Shoals Records, es el disco que esperaba de Steve Cradock, desde que supe de su inminente existencia gracias al blog de Modgeneration, Ritmo, Soul y Otros Modernismos. Un exquisito bocado sonoro que acrecienta las ganas que un servidor tiene de degustar el nuevo trabajo de Ocean Colour Scene, y que nos deja canciones tan redondas como Running Away, Beware of falling Rocks, On and on, The Apple, Still Trying, It’s transcendental o esa fantástica The Clothes They Stood Up In, uno de mis temas de cabecera de los últimos tiempos, tan deudora de los fantásticos Kinks o Small Faces, canciones que podrás escuchar casi en su totalidad en el My Space de Cradock.

Estamos de enhorabuena. El espíritu de Ronnie Lane sigue vivo con discos como éste.

17 Febrero 2009

Quizás sea por la influencia de la inusitada sensualidad de esa maravilla que se titula Karma flower, pero desde luego, una sublime elegancia sobrevuela cada uno de los acordes que brotan de los surcos de este disco. Un disco imprescindible, si has decidido catar las esencias más orgánicas de eso que llaman el nu-jazz. Un apelativo, quizás demasiado moderno, para un disco que se me antoja sorprendentemente clásico y jazzy, sobre todo en su vertiente más íntima y seductora, conformada por una serie de exquisitos ejercicios de sinuoso jazz vocal, trufado de deliciosos matices sonoros, junto a envolventes retazos de atemporal cool jazz, como se aprecia en esa embriagadora y taciturna Awakening, de saxos decadentes, así como en la deliciosas y lánguidas Red Sun y Paper clouds, esta última de indudable ascendencia carioca, donde el propio Nicola Conte nos sorprende con unos delicados acordes de guitarra, que parecen provenir del mismísimo Joao Gilberto.

Una contenida elegancia sonora, que se acrecienta con el contraste con esas vitales, irresistibles y jugosas explosiones de jazz-samba, con toques de bossa y poderosos beats, tan características en la discografía de Nicola Conte, y que aquí adquieren un nuevo matiz, gracias a unas cuidadas interpretaciones vocales que deambulan entre la sensualidad del soul, como en Songs for the season y Love in, y el vigor vocal de aquellos grandes “crooners” de la década de los 40 o 50, como demuestran las excelentes The nubian queens, y Like leaves in the wind, uno de mis temas favoritos del disco.

Posiblemente, este fantástico Rituals, que el genial compositor y músico italiano Nicola Conte, preparó en varias etapas entre el 2005 y el 2007, y que el sello Schema Records publicó el pasado 2008, carezca de la frescura y de aquel frenesí, de glamurosa estética sixty, que presentaba aquel soberbio y arrebatador Jet Sounds/Bossa per due, que tanto nos deslumbró por aquí. Pero es que Rituals es otra cosa, es la perfecta continuación del anterior y majestuoso disco que Conte publicó para Blue Note, Other Directions. Sin duda, Rituals es menos inmediato, y menos directo, aunque eso sí, es enormemente seductor, y profundamente “jazzy”. Sólo hay que escuchar esa maravilla que da nombre al disco, y que por otro lado lo cierra, para descubrir el espíritu indomable de aquellos monstruos sagrados del jazz, que responden al nombre de Coltrane, Davies, Grant Green, Chet Baker....

Por cierto, no puedo dejar de recomendaros la lectura de las excelentes notas que sobre el disco nos han dejado en la excelente web de Schema records, donde además podréis escuchar fragmentos de todos los temas, además de la interesante crítica del disco que hacen en la web de Acid Jazz Hispano

13 Enero 2009

Se acabó el 2008, y por estas fechas siempre surge la misma pregunta: ¿cuáles fueron los mejores discos del año? Un divertimento más, que da mucho juego en los foros musicales, y que confieso seguir desde hace muchos, muchos, años, cuando durante estas fechas esperaba con cierta ansiedad, descubrir si entre las listas de mis locutores de radio favoritos y revistas especializadas aparecía alguno de los discos que en ese año habían ingresado en mi discoteca.

Ahora los tiempos han cambiado, y las listas se han multiplicado, y diversificado tanto a lo largo de la blogosfera, que han pasado a ser una herramienta perfecta para descubrir buenos discos de los que ni siquiera llegaste a oír hablar, además de para intercambiar y descubrir insospechadas complicidades sonoras en otros rincones de la red.

Ahí van los 15 discos publicados en 2008, y etiquetados bajo la categoría de pop y rock, aunque con ciertos toques de soul, que más han sonado en el universo particular de Sensaciones Sonoras.

1. Paul Weller - 22 Dreams: Creo que ya lo hemos dicho por activa y por pasiva, aqui y allí. Para mi lo mejor del año con diferencia.

2.Elvis Costello & The imposters - Momofuku: Cuando Costello se olvida de sus ampulosos devaneos orquestales, y se centra en lo que mejor sabe hacer, le suelen salir discos imprescindibles como éste. Fue uno de los grandes impulsores de la new wave, con aquellos fantásticos My aim is true, This year’s model, Armed Forces y Get Happy, a finales de los 70 y comienzos de los 80, y ahí le tienes 30 años después, despachando con la misma energía e inspiración sus ya clásicas viñetas de pop rock afilado de adictivas melodías. Esta vez se acompaña de unos Imposters que suenan rematadamente bien, e incluyen a parte de sus inolvidables Attractions (Steve Nieve y Pete Thomas). American Gangster Time, No hiding place y Go away recuperan la agresividad y el sonido de This Year’s Model, Harri Worth y Mr. Feathers la elegancia pop deSpike, a lo largo de Flutter & Wow sobrevuela su pasión por el soul más clásico, Stelle Hurt tiene la crudeza de Blood & Chocolate o Brutal Youth, y Pardon me Madam, my name is Eve, es sencillamente desgarradora y emotiva. Lo mejor de lo mejor. De nuevo el gran Costello está con nosotros.

3.Dr. Dog - Fate: Dr dog es otro de esos grupos que no hay que perderse. Fate su disco de este año, del que ya hablamos por aquí, confirma esas señas de identidad que los sitúa como auténticos alquimistas de ese pop o rock clasicote, bucólico y algo nostálgico, deudor del sonido post psicodélico de finales de los 60 y comienzos de los 70, que tanto nos gusta por aquí.


4.Van Morrison - Keep it simple
: Van Morrison es un clásico entre los clásicos. Y cuando retoma el sendero del soul y el R&B se vuelve imprescindible. Y mucho de eso hay en este Keep it simple, donde su voz, acompañada de una banda impecable, vuelve a sonar profunda y poderosa, retozando alrededor del viejo y emotivo soul.

5.Brian wilson - That lucky old sun: Brian Wilson parece recuperar aquella inspiración que catapultó a los Beach Boys a las más altas cimas del pop de los 60. Ha vuelto a Capitol, el sello donde grabó sus mejores discos, y se ha rodeado de un grupo excelente, con unas voces exquisitas, que parecen haber interiorizado como suyo aquel maravilloso sonido que los Beach Boys alumbraron a partir de Pet Sounds. That lucky old sun es una elegante y nostálgica suite de pop con mayúsculas, donde sobresalen canciones como California Role, Good kind of love y Forever She’ll be my surfer girl.

6.The Kooks - Konk: The Kooks se han convertido en uno de mis grupos británicos favoritos con sólo dos discos. Konk, su segundo disco, del que también hablamos por aquí, sigue la línea de su exitoso primer disco, y posee lo que siempre le he pedido a un buen disco de pop de guitarras: sencillez, intensidad y canciones con chispeantes melodías, que se desvanecen en un abrir y cerrar de ojos, mientras no paras de tararearlas.

7.Oasis - Dig out your soul: Un buen disco de Oasis siempre estará presente en Sensaciones Sonoras, y Dig out your soul es más que eso. Tiene garra y potencia, es poderoso en su conjunto y deslumbra por momentos. Tiene un comienzo arrollador aunque flojea algo en su parte final. Waiting for the rapture, The Turning y High Horse lady son mis momentos preferidos del disco.

8.Lori Meyers - Cronolánea: Me encanta el sonido de este grupo. La elegancia con la que recuperan el mejor pop hispano de los 60, las melodías que bordan, su letras, arreglos y coros. Cronolánea no llega al nivel del Hostal Pimodan, pero con canciones como Cúmulo de propósitos, Luciernagas y mariposas, Funcionará, Luces de neón y Copa para dos, siempre tendrán un lugar destacado por aquí.

9.Paul Collins' Beat - Ribbon of gold: Sólo hay que escucharI still want you para descubrir que los valores de la vieja new wave siguen teniendo vigencia hoy en día. Paul Collins parece haber recuperado lel nervio y la frescura que caracterizó sus dos primeros discos, y por aquí lo hemos celebrado no dejando de bailar temas tan trepidantes como Falling in love, She doesn’t want to hang around with you, y Ribbon of gold, sin olvidarnos de esas baladas de aire campestre, que tanto nos han gustado, Without you, y Flown Away

10.Bryan Estepa - Sunday best: Amigos, os presento a un australiano que acopla como pocos los manidos engranajes del pop rock más clásico. Sunday best es todo un homenaje al mejor pop por la cara, repleto de esos uooouoos y parapapass que tanto nos gustan por aquí. Guitarras, bonitas melodías, buenas voces y adictivos estribillos. Una auténtica delicia. Different with you y I’m going dan buena cuenta de ello.

11.Bart Davenport - Palaces: Bart Davenport ha girado su pop-folk hacia el soul de ojos azules, y le ha salido un disco redondo y encantador, con juguetones momentos que invitan al baile. Palace, Jon Jon y A Young One, que abren el disco y son quizás la parte más soul del mimso son una auténtica delicia para los sentidos, y muy probablemente la razón de que haya escuchado tanto este disco.

12.The Primary 5 - High five. La banda de Paul Quinn, quien fuera batería de Teenage Fanclub en su período más fructífero, ha encontrado el sendero perfecto para recuperar con elegancia y precisión la faceta más melódica de su antigua banda. High five es otra de las perlas del pop rock más melódico que nos dejó el 2008. Es algo más pausado, y con menos nervio que sus dos discos anteriores, pero igual de certero en melodías y voces, como demuestran I wonder why, So much to find y Lost and confused el momento más acelerado del disco.

13.The Explorers Club - Freedom wind: Este ese uno de esos ejercicios de mimetismo sonoro que tanto nos gusta. Estos chicos recuperan el sonido de los Beach Boys post Pet Sounds, o más bien quizás habría que decir que lo calcan. Pero y qué... el disco suena maravillosamente bien y os aseguro que el resultado es de lo más refrescante, apetecible y sugerente.

14.Mike Viola – lurch: Pop-rock americano sin complicaciones, repleto de matices, y certeras canciones de no más de tres minutos, tan directas y llenas de vida como de emoción, y del que ya hablamos por aqui. A medio camino entre Nick Lowe y Marshall Crenshaw.

15.Weezer – The Red Album: Ya nadie parece acordarse de ellos, pero siguen entregando irresistibles fogonazos de pop-rock acelerado y lleno de emoción. Puro chicle blindado. ¿Involución y repetición de esquemas? Puede, pero eso por aquí no nos importa demasiado, mientras nos sigan entregando temas como Dreamin’, Automatic, Pork & Beans y Troublemaker. Pura diversión.

15-bis. Primal Scream – Beautiful Future: Aunque no alcanza ni de lejos al soberbio y grasiento Riot City Blues ni está entre sus mejores discos, lo he escuchado muchísimo. Hay pop saltarín, muy bailable,y tremendamente adictivo como Beautiful Future y The glory of love, enérgicos arrebatos de adrenalina como Can’t go back, rock sudoroso y stoniano como Zombie man y hasta una balada espacial de las suyas, esta vez tomada prestada de los Fleetwood Mac, como Over and over. Suficiente para que una de mis mayores debilidades musicales entren en la lista.

22 Diciembre 2008

¿Buscas la esencia del power pop más vital, y pegajoso? ¿Un ramalazo frenético de ese irresistible sonido que subió de revoluciones con total arrogancia y descaro juvenil aquellas maravillosas melodías y estribillos que poblaron los mejores momentos de la explosión beat de los 60? ¿Si...? ¿Estás buscando ese disco de garage- beat revoltoso, que no olvida las virtudes de un adictivo estribillo y unas poderosas armonías vocales?

Pues entonces no busques más. De verdad, lo has encontrado. ¿No lo crees? ¡Venga! dale al play de los vídeos que acompañan a estas palabras y flipa con lo que vas a ver y escuchar, porque tanto Don’t make me wait como All over again son perfectos ejemplos de ese power pop que añoramos, y contienen la energía, arrogancia y pasión de la que hablábamos antes.

Ellos se llaman Locksley, y su fantástico disco Don’t make me wait. Vienen de New York, y conjugan como pocos hoy en día, las guitarras alborotadas y los estribillos infalibles. En su Myspace dicen adorar la inmedatez y frescura de la música de los 60, su inmensa capacidad para animarte a brincar y canturrear mientras degustas entusiasmado sus atemporales melodías. Se nota que han mamado con fruición los primeros discos de los Beatles y de los Kinks, pero no se olvidan de citar entre sus principales influncias a los poderosos Sonics o a los espléndidos Beach Boys. Grandes influencias que desarrollan con mucha inspiración en un disco redondo donde además de los temas ya señalados, sobresalen la anfetamínica She does, un perfecto cruce entre los Small Faces y los Sonics, la melódicas y pegajosas Let me know, Why not me, o Into the sun, tres impetuosos ejemplos del mejor beat bullicioso, además de ese monumento sonoro al pop rock nuevaolero que no dejo de tatarear últimamente y que responde al nombre de For you (part 2), con sus arrebatadores uauauussss, una estupenda y rabiosa manera de cerrar un disco.

Amigos, creo que no me equivocaría demasiado si os dijera que es el disco de power pop que más me ha llegado este año. Un disco que inicialmente se editó hace casi un par de años, y que afortunadamente fue reeditado el pasado mes de septiembre gracias al éxito de sus sorprendentes apariciones en la MTV. Fresco, directo, y con la urgencia necesaria para desbordar tu ánimo.

3 Diciembre 2008

Esa descuidada acústica junto a las acertadas armonías vocales con las que comienza The Breeze, la maravilla que abre este disco, ya te avisan de por donde van a ir los tiros. Lo sé, añoro aquella música, aquellas melodías de penetrantes requiebros, y desenlaces inesperados, con rotundos estribillos, y poderosas armonías vocales, que irrumpieron a finales de los 60, cuando los coloristas excesos de la psicodelia comenzaron a evaporarse. Aquellos temas de tono nostálgico algo crepuscular, que discurrían a medio camino entre el pop, el rock, y el folk, y que aún mantenían inesperados y audaces matices, tan propios de las atmosferas psicodélicas que comenzaban a decaer por aquellos días . Sí, todavía devoro con emoción el viejo Abbey Road de los Beatles, el Surf’s up de los Beach Boys, el Magic Christian Music de Badfinger, el All Things Must Pass de George Harrison, y el Something/Anything de Todd Rundgren, y aún disfruto como un poseso cuando me encuentro con un disco que recoge todas esas influencias, y las explosiona en un sincero y rotundo ejercicio de orfebrería pop, no carente de intensidad y repleto de sugerentes recovecos sonoros que amplifican su efectividad sonora.

Y Fate, es ante todo eso. Un enorme monumento a aquel embriagador sonido de hace 40 años, ejecutado con una exquisita lucidez por esta panda de músicos americanos, un tanto desaliñados, que responden al nombre de Dr. Dog. Quinto disco en su discografía y tercero al que me rindo sin remisión, tras el excelente Takers & Leavers del 2006, del que ya hablamos por aquí, y el fabuloso We all belong del pasado 2007, del que todavía no sé porque no llegamos a comentar nada por estos lares (cuestión de tiempo supongo), y que marca el camino por donde se desarrolla este fantástico Fate, que no me canso de escuchar desde el pasado verano.

Fate es un disco sin desperdicio, que desarrolla su tremendo poderío melódico a lo largo de perfectos medios tiempos, que se avivan y atemperan sin previo aviso. Once temas directos, sin excesos ornamentales, donde guitarras, teclados, bajo y batería marcan las pautas, con puntuales y acertados arreglos de cuerda y viento, junto a unas cuidadas armonías vocales. Y aunque suenan americanos tienen un cierto regusto británico.

The breeze lo abre, ¡y de que manera! no te pierdas el vídeo de arriba), delicada y sinuosa con una irresistible melodía, mucha elegancia y grandes armonías vocales. Hang on es más dura, más desgarrada y abrupta, con ciertos tintes psicodélicos, pero igualmente irresistible. Army of Ancients se desenvuelve perezosa en un bello halo de dramatismo arropado por vientos y cuerdas. The rabbit, the bat and the reindeer, podría ser quizás ese single redondo de pop juguetón y estribillo irresistible que no dejarás de tatarear. From es posiblemente el tema más “beatle” del disco, una balada de sorprendentes melodías vocales atravesada por una elástica guitarra. Y para acabar The Beach y My friends los temas más guitarreros y rockeros del disco, necesarios para llegar al final con un subidón de adrenalina después de tanta melodía sublime.

Un disco casi perfecto que podéis escuchar en le My Space de Dr. Dog o en su página web.

5 Octubre 2008

Un rotundo poso de magnificencia y atemporalidad rodea a este “22 dreams” ,que el carismático Paul Weller ha editado en este 2008 para el sello Island. Un disco tan enorme y poderoso, que quizás pueda resultar algo excesivo (contiene nada más y nada menos que 21 canciones), y donde Weller además de proponernos su habitual y excelente muestrario sonoro trufado de folk psicódelico, pop-soul y rock sesentero, interpretado con su habitual intensidad, nos muestra algunas de sus nuevas inquietudes musicales que parecen abarcar desde jazz más psicódelico de finales de los 60, hasta sonidos latinos muy cercanos al pegadizo bolero.

Y es que este 22 dreams es posiblemente el disco más ambicioso y ecléctico de Weller en solitario. Un disco que para mi contiene algunas de las mejores canciones que el Modfather ha firmado en los últimos tiempos, y que quizás podría haberse convertido en su mejor entrega desde Stanley Road sino fuera por algún que otro meloso instrumental de piano, a mi entender fuera de lugar,y ese extraño acercamiento al sonido de Tom Waits, que es Where’er ye go, que la verdad no me acaba de convencer.

Pero al margen de estos pequeños deslices, 22 dreams me parece un disco soberbio, lleno de matices y buenas canciones, y con un sonido muy compacto y logrado, que me recuerda a las grandes producciones de finales de los 60 y primeros 70.

Sin duda Weller ha encontrado dos socios perfectos para desarrollar su sonido en Steve Cradock y Simon Dine. Cradock muestra su talento con la guitarra y su perfecta armonía con Weller, en muchos de los mejores temas del disco, como son ese enigmático y sentido arrebato de folk picódelico que es Light Nights, ese tierno medio tiempo lleno de guitarras que es All I wanna do (is be with you), la desgarrada Have you made your mind, la maravillosa desnudez acústica e intensidad emocional de Why walk when you can run, y el exquisito pop-soul de Cold moments. Mientras tanto la producción de Simon Dine consigue dar claridad al sonido de Weller, y llenarlo de jugosos detalles con unos acertados arreglos (la estupenda Empty ring es un ejemplo perfecto de ésto) , sin perder por ello un ápice de intensidad en sus momentos más arrebatados, como demuestra en ese sudoroso e impetuoso ejercicio de soul que es 22 dreams, el tema que da título al disco y que firma junto a Weller, o en el alborotado en intenso Echoes Round the Sun donde encontramos a Noel Gallagher y Gem Archer de Oasis tocando mellotron y bajo respectivamente.

Grandes temas y grandes canciones para un gran disco donde también sobresalen enigmáticos pasajes instrumentales de jazz psicódelico, como la fantástica Song for Alice, en homenaje a la mujer de John Coltrane, y 111, el tema más extraño y sorprendente del disco si nos olvidamos de la aparición de ese curioso y sentido bolero titulado One bright star.

Sin duda, estamos ante uno de los mejores discos de Weller y uno de los discos del año. Un disco aclamado hasta por la crítica, como podéis apreciar en la web de Metacritic.com.

Ya sólo nos queda verlo en directo, algo que ocurrirá dentro de dos semanas en la sala Riviera, aquí en Madrid.

Sobre Sensaciones sonoras

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